Al día siguiente: 31 de julio
Abrir mis ojos y que lo primero que vea sea su mano apoyada sobre mi torso con ese precioso anillo que le di ayer, me hace sonreír y sentirme el hombre con más suerte del planeta. Me quedaría viéndola todo el día, y es que amo la forma en que su cabello rubio como el sol cae desordenadamente rozando mi piel y admito que me encantaría despertarla a besos, pero sé que tiene que descansar y por ende hago un esfuerzo para no moverme.
A pesar de mi gran esfuerzo, veo qu