—¿En qué piensas? —le pregunto mientras paseo la yemas de mis dedos por el centro de su espalda desnuda.
Se ve perfecta acostada boca abajo completamente desnuda después de habernos vuelto fuego en esta cama. Ella me mira, mueve su cabello a un costado, y sonríe.
—Es difícil pensar teniéndote a mi lado —responde y cruza sus brazos para luego apoyar su cabeza sobre estos.
Su cabello rubio cae de manera desordenada y yo, en un acto reflejo lo muevo para acomodarlo.
—A mí también me cuesta mucho p