Al día siguiente: 25 de junio
Observo el reloj que hay en la mesita de noche y apenas son las siete de la mañana, yo y mi maldita costumbre de levantarme temprano sin siquiera tener en cuenta el cambio de horario, o lo poco que he dormido. La miro a ella durmiendo boca abajo y su cabello dorado cayendo por su espalda, y no puedo dejar de pensar en todo lo que paso anoche en esta cama.
Haizea, sin duda alguna es una mujer impresionantemente hermosa. Si ella se lo propusiera, podría tener a cualq