Al día siguiente: 25 de junio
Ni ella ni yo tenemos claro cuanto tiempo ha pasado, entre lo ocurrido en la habitación, y el cambio de horario, todo se ha vuelto un poco más confuso. La única certeza que tenemos es que finalmente estamos en el coche rumbo a nuestra bungaló a orillas del mar, y ella no deja de mirar todo a su alrededor.
—Sé que tal vez era mejor venir en verano, pero lo único que quería es que estuviéramos solos y lejos de todo —comento obteniendo su atención.
—Pero, no hace frio