La sorpresa golpea a Thalia como una ola helada al escuchar la voz de la joven frente a ella decirle "mamá" con una familiaridad que no solo la desconcierta, sino que la deja sin palabras. Cada fibra de su ser quiere entender qué está sucediendo, pero su mente está en blanco, incapaz de procesar la situación. Se queda inmóvil, paralizada mientras su mirada va de la chica, una adolescente de unos catorce años de cabello oscuro y ojos azules de mirada ansiosa, a Donatella, quien está de pie junto