Una vez que todos se han retirado Alessandro entra en la sala. La vista que lo recibe es agridulce: Thiago está sentado en el suelo, rodeado de sus legos, construyendo algo con total concentración. Nicole, a su lado en el sofá, trata de mantener una expresión tranquila, pero Alessandro nota el leve temblor que sigue presente en sus manos mientras observa al niño. Es un gesto sutil, pero suficiente para que él se dé cuenta de que, a pesar de sus intentos, el miedo sigue presente en ella.
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