Cuando Rosangela entra a la lujosa oficina de Donatella, lo hace con paso firme, su expresión reflejando la inmensa rabia que siente en ese momento. Donatella levanta la vista de los documentos que se encuentra revisando y la observa por debajo de sus lentes. El sonido de los tacones resonando contra el mármol del espacio le irrita. Pero, la expresión severa en el rostro de Rosangela le indica que algo serio está pasando.
—Tenemos que hablar —declara sin mayores rodeos.
Donatella cierra la carp