Thalia se encuentra llegando a su casa, su cabeza todavía puesto en la petición de Nicole y pensando en cómo llevará el acercarse a Thiago sin decirle directamente quien es. Tan metida está en su propio pensamiento, que, al girar hacia el portón de ingreso, se sorprende cuando sus ojos captan de inmediato una figura familiar apoyada en el capó de un auto. Es Leonardo, recostado con los brazos cruzados sobre su pecho, su pose relajada y su mirada fija en la entrada, como si estuviera esperando q