El avión privado de Alessandro aterriza suavemente en la pista, pero el alivio de estar de regreso en Italia no borra el cansancio evidente en su rostro. A medida que desciende por la escalerilla, su semblante refleja el agotamiento de las últimas tres semanas, un periodo que ha sido una interminable prueba de paciencia y resistencia. Cada día en Suiza había sido una lucha constante para mantener su compostura, rodeado de la familia de Rosangela, quienes no cesaban de hablar sobre la inminente