Kirsteen necesita un segundo para procesar lo que acaba de escuchar y para entender sus propias emociones, y es que la marea de emociones que está experimentando se siente no solo opresivas, sino completamente destructivas.
“Inocente”
La palabra se repite en su cabeza sin que pueda hacer nada para detenerla, al mismo tiempo, esa declaración de inocencia no queda flotando en la sala como un eco aislado, sino que se asienta en los presentes con una frialdad pesada. Johanna deja salir su afirmació