En Ravenshield, el ajetreo de todos sus ocupantes parece cargar el aire parece de una expectación que crece poco a poco hasta volverse palpable. Desde las primeras horas posteriores al desayuno, la propiedad entera entró en un estado de actividad frenética y constante. Criados, jardineros, mayordomos y un personal de apoyo que llegó a eso de las nueve, se desplazan de un lado a otro con pasos medidos, pero urgentes. Los bandejas, arreglos florales y piezas de vajilla cuidadosamente envueltas pa