Victoria salta sobre la alfombra del salón con su inagotable energía, incluso después de haber pasado toda la mañana correteando por el patio en compañía de Siena y Skye, bastó una única para volver a encender sus ánimos. Sus ojos brillan ilusionados cuando vuelve a mirar el folleto que Alexander sostiene entre las manos, un anuncio colorido sobre eventos y recorridos turísticos que pueden hacer, pero solo hubo uno que atrapó toda su atención.
—¿Entonces… podremos ver a Harry Potter? —pregunta