SARA.
Había un conflicto demasiado grande en mí, como para dejarme disfrutar el momento en su totalidad. Había muchas voces en mi cabeza, mientras mi cuerpo ofrecía una resistencia inédita.
Tenía mucha rabia en mi corazón por todos estos años, pero explicarle eso a mi cuerpo, era una hazaña vana. Aquí estaba sintiendo que explotaba de las mil formas, cuando me había prometido nunca ceder ante el hombre que me hizo derramar las lágrimas más amargas.
Mi cuerpo se contrajo rudamente, e incluso me