SARA.
Tuve que tomar el aire y respirar profundo para poder solventar esta situación en la que no solo estaba yo, sino Liam.
—¿Te gusta la playa? —Escuché a Adam decirle y lo miré.
Él levantó la mirada y me sonrió.
—Adam…
—Dime, preciosa…
Tuve que apretar la boca para calmarme porque estaba un poco aterrada por lo que había acabado de decir, y no quería asustar a Liam.
—¿Dónde vamos? —Adam sonrió más ampliamente.
—Te daré el recorrido… iremos al aeropuerto, allí subiremos aún avión privado que