EMMA.
La maternidad, era una locura. Y ahora lo único que pensaba todo el tiempo, es cómo lo lograban aquellas mujeres que tenían más de un hijo, cuando yo me estaba volviendo loca.
Creí que Adam comía mucho porque estaba llegando al nuevo mundo, pero cuando pasó su primer mes y luego el segundo, estaba halándome el cabello del desespero cuando pasaba literal una hora o dos en el pecho, y a los cinco minutos volvía a despertarse.
Culpaba a Noah todo el tiempo por haberle heredado ese carácter i