EMMA.
—¿Tiene un vuelo para ya mismo? —la mujer de recepción alzó la mirada y la posicionó en mí.
—¿Se encuentra bien? —asentí rápido ante su pregunta cautelosa.
Ahora mismo le estaba mostrando los billetes, mientras mis manos temblaban.
—Rompí con mi novio… y quiero irme del lugar…
Ella hizo un gesto lastimero y se apresuró a teclear en su computadora.
—Lo entiendo… Tengo uno… incluso ya están embarcando…
—Deme ese…
—Pero… no le he dicho hacia dónde es…
—No importa… —casi la obligué a recibir