EMMA.
Fue demasiado cuando me di cuenta de que estábamos entrando a la mansión de Noah, y no pude evitar estremecerme porque todos los recuerdos me golpearon de nuevo. Debía usar toda mi cordura, y mantenerme firme delante de él en todo momento, no podía estar presa a ese magnetismo, ni olvidar todo lo que había pasado todo este tiempo.
Alguien abrió la puerta del auto cuando llegamos, y no esperé que él me guiara para entrar a la casa. Me di vuelta cuando llegamos a la sala, y me crucé de braz