EMMA.
Ambos nos giramos cuando escuchamos que estaban repartiendo unos regalos dentro en el festejo, y la gente había hecho más ruido de lo normal, así que me puse erguida, y enfrenté a Noah.
—Debo regresar…
—Emma…
—Noah… —fui más fuerte esta vez—. Sé que has llegado, y me alegra que estés aquí, créeme. Pero no puedes irte por dos meses y regresar como si nada hubiese pasado, y encontrarme a mí… disponible para ti…
—Sabes por qué me fui…
—Independientemente que haya sido por protegerme, tú mism