EMMA.
Parpadeé lentamente e intenté mover mi cuerpo, pero una gran roca a mi lado me lo impidió. No me levanté de golpe, solo moví mi cabeza, y noté el espacio entre oscuro e iluminado por unas líneas, para entender que estaba en la misma habitación de hace unos días, junto a Noah.
Mis piernas estaban entrelazadas con las de él, mi cabeza encima de su brazo, su respiración estaba tranquila, y solo me quedé con la cabeza pegada a su brazo nuevamente, mientras miré su rostro dormido.
Por alguna r