EMMA.
Pasó al menos 15 días para poder acoplarme al mundo después de lo que había pasado. Noah no había salido ni una vez de viaje, no se despegó de mí en ningún instante, y pude imaginar el motivo.
Tal vez pensaba que podía intentar hacerme daño de nuevo, pero en mis pensamientos, en este momento, había otro diseño.
No sabía explicar muy bien la situación en la que me encontraba.
Existía esa decepción momentánea cuando me quedaba pensando, el dolor martillaba mi corazón algunas veces, pero