EMMA.
Nunca había pensado que después de tener un orgasmo, podría seguir excitada. Y eso era lo que pasaba ahora que Noah estaba besándome hasta el alma en un ascensor.
No había muchas palabras entre nosotros, y aunque tenía muchas preguntas por hacerle, simplemente ahora no era mi prioridad, y parecía que responder, tampoco era la suya.
Mi cuerpo fue alzado por sus brazos, y mientras sus dientes se encargaban mi cuello, yo buscaba desesperadamente su boca, porque, descubrir como danzaba su len