Sentí que mis ojos se llenaban de lágrimas, ya no tenía poder sobre ellas, la mezcla de alcohol y emociones explotaron dentro de mí. Todo me dolía. Mi cabeza, mi pecho y esas heridas invisibles. Una tristeza tan grande me atravesó y antes de darme cuenta, ya estaba llorando apoyada sobre la barra, incapaz de detenerme. Limpié mis lágrimas convulsivamente intentando detenerlas, pero ellas tomaron control de mí.
Era como si cada trago rompiera cada una de las barreras que había construido alr