Chocamos nuestras copas suavemente sellando un pacto silencioso. Ambos sabíamos que el camino sería complicado, pero también comprendíamos que el amor que compartíamos valía cada esfuerzo, cada lágrima y cada desafío. El reloj marcó las 12:00 y como si ese sonido marcara el comienzo de algo nuevo y poderoso me levanté con seguridad. Me acerqué a ella y la tomé suavemente por la cintura atrayéndola hacia mí. Sentí como su respiración se aceleraba mientras mis manos recorrían su espalda, acercá