Le dije que me llevara a casa de Lara. Antes de bajarme del auto lo miré a los ojos y sin ningún tipo de vergüenza comenté.
—Gracias por regalarme la mejor noche de mi vida.
—Fue totalmente mutuo.
Dejé un pequeño beso en la comisura de sus labios y me bajé del auto antes de que mi corazón me dominara. Caminé sin mirar atrás, aún me estaban temblando las manos. Que sensación tan espectacular. Apenas crucé el umbral de la puerta me recargué en ella, sujeté mi pecho con ambas manos porque parec