—Ella es la mujer más hermosa que conozco.
Lo miré y sus ojos automáticamente cambiaron, brillaron como diamantes, tan seductores que era difícil apartar la mirada. Luego sonrió dibujando esos hermosos hoyuelos.
»Es grosera, prepotente, altanera, fría, calculadora, de carácter fuerte, contestona, soberbia, caprichosa y su mayor cualidad demasiado orgullosa.
Un gesto de confusión se dibujó en mi rostro, él me guiñó un ojo como si lo hubiera entendido.
—Todos vemos al mundo de la manera en que