El marido de mi hermana.
Esas palabras golpearon a Alexia como una ola enorme, se congeló mientras instintivamente dijo su nombre.
—Luca…
En sus oídos retumbaba; porque te amo. Sí, estaba muy ebria, pero esas palabras se le clavaron en la cabeza y el corazón. Cuando volvió a sentir las piernas salió corriendo y se encerró en el baño. Se deslizó por la puerta, levantó las rodillas y las abrazó enterrando la cabeza en ellas. Lo único que hacía era llorar y ni siquiera ella sabía porque lloraba c