Capítulo 49.
EL MARIDO DE MI HERMANA.
Bailamos hasta que dejé de sentir los pies, tal cual como yo quería. Cuando llegamos a su edificio, no podía dar un paso más y no porque estuviera borracha, por increíble que pareciera estaba sobria, solo que me dolían los pies. Así que Luca me tomó en brazos como si fuera una muñeca y me cargó. Me dejó sobre su cama, se hincó de rodillas y empezó a desatar las correas de mis tacones. Lo detallé en silencio, cada movimiento, cada roce, cada gesto y así definitivamente