Estaba tomando un poco de jugo para irme a la universidad, justo en ese momento bajó Vanessa con una sonrisa enorme, me abrazó por los hombros.
—Y bien, no me has dicho que te pareció mi chiqui.
Le regalé una sonrisa forzada.
—Admito que me has dejado sin palabras.
Soltó una carcajada.
—¿No es lo que esperabas ver, verdad? —inquirió con una sonrisa.
—No es el típico nerd de lentes y camisas a cuadros, adicto a los números, a no ser que tenga una pasión oculta por los números como tú.
—Es tod