capitulo 38

Sacó dos píldoras de su bolsillo.

:—Esto es para la resaca.

Recibí la bolsa.

—¿Qué hora es? —inquirí.

Volvió a sonreír.

—La una de la tarde.

Mis ojos casi se salen de su lugar, ¿cómo pude dormir tanto?

—Me van a asesinar en casa.

Me dejé caer en la cama ignorando que estaba semidesnuda.

Luca se acercó, sonrió y dejó un ligero beso en mi frente.

—No te preocupes mi chispita, yo hablé con mi tía, le dije que se nos hizo tarde por eso no te llevé a casa, también le dije que hoy quedamos en alm
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