Mi cuerpo se estiraba como una cuerda y temblaba con cada toque, cada sensación que me estaba provocando, intenté apretar las piernas tratando de detener el placer que me estaba quemando el interior. Con un movimiento fuerte y una mirada dominante negó. Eso solo fortaleció el fuego en mi interior, era doloroso, pero excitante.
Sin dejar de mirarme se incorporó dejándome desconcertada unos segundos. Me agarró por debajo las caderas levantándome fácilmente, enredé mis brazos alrededor de su cu