capítulo 99

Giré sobre mi propio eje dispuesta a salir de la cocina cuando sentí su mano caliente en mi muñeca halándome hacia él, me rodeó por la cintura con sus brazos y justo en ese momento él se aferró a mis labios dejándome sin aliento, ni palabras, un beso que nos terminó de condenar a ambos. Ya no podía controlarme más, todas las barreras desaparecieron en el momento en que rodeé su cuello tímidamente con mis brazos. Alan reafirmó más el agarre impaciente y reclamó mis labios. Nos besamos apasiona
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