- ¡Oh nada! ¡Yo no... intento nada! Zola se apresuró a responder, casi tropezando con la alfombra.
- ¿Cierto? Insistió en un tono juguetón. Sin embargo, estaba convencido de que me estabas mirando.
Se sonrojó mientras se pasaba una mecha detrás de la oreja.
- Solo trato de entenderte o al menos llegar a conocerte mejor.
Se aclaró la garganta y volvió su atención a los pimientos que estaba cortando con precisión.
- ¿Qué quieres saber? ¿Te escucho?
¿Eh? Zola negó imperceptiblemente con la cabeza