De vuelta en la secuela, Zola debería haberse sentido aliviado de conocer finalmente los miedos y los miedos del hombre. Pero en el fondo de ella, un inmenso dolor comprimía su corazón.
Cerró la puerta y caminó hacia la consola en la entrada y tomó una tarjeta en sus manos.
- querida, deberíamos pedir nuestra comida y subirla.
Cogió la tarjeta y la abrió.
- Toma lo que quieras. Añadió quitándose la chaqueta.
Zola asintió mientras dentro de su vientre se formaba una bola de angustia. Ahora que s