Apolo retiró la mano y la dejó caer sobre el sofá, recordando las palabras asesinas de su padre.
"El odio te devorará", le había dicho, sirviéndose un vaso de vodka.
Sus acólitos se habían reído maquiavélicamente para apoyar su punto.
Apolo volvió repentinamente la cabeza para escapar de la mirada inocente de la joven. Sollozó, apretó las mandíbulas, asaltado por recuerdos que estaba reprimiendo lo mejor que pudo.
A fuerza de oírle decirle eso, Apolo finalmente se había convencido de ello.
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