Un pesado silencio cayó entre ellos. Por un momento pensó que la iba a echar y que nunca más volviera. El horrible pensamiento hizo que su corazón se apretara.
- ¿Tú …? ¿No estás diciendo nada? ¿Por qué? ¿Me ves diferente ahora?
Agatha pensó que se iba a desmayar cuando su mirada se volvió fría, insondable.
¡- Estoy enfadado! Finalmente, exclamó con los ojos en blanco.
¿- Pero por qué?
- ¡Porque esta historia es absolutamente horrible! ¿Te das cuenta de lo que podría haber pasado si no te hubier