Jabbar se sintió tranquilo. La sola idea de saber que la joven estaba abajo esperándolo le envió una decena de descargas eléctricas. Cuando volvió a bajar con un traje limpio, tuvo el placer de descubrirlo con Halima y la conversación se centró en el té helado. Un tema aburrido, sin duda, pero que sirvió para revivir los suaves rasgos de la bella pelirroja que según los últimos rumores ahora era objeto de siete propuestas de matrimonio.
Incitado por los celos, Jabbar apretó el puño, sin saber p