- ¡En qué nos vamos a convertir! La joven se atragantó.
Raphaël aparcó el coche en un pequeño sendero en medio del bosque y tiró del freno de mano.
- Dormiremos en el auto.
Ella abrió mucho sus ojos de cierva.
¡- Oh no! Esto es...
Empezó a mirar el paisaje, su rostro pálido en esta noche oscura. Parecía que acababa de ver monstruos saltando de los árboles.
- No tengas miedo querida estoy aquí. Murmuró, apartándose el cabello de la frente.
Cogió la hielera del asiento trasero y la abrió para da