PUNTO DE VISTA DE AZRAEL
Sentí que mi corazón latía más rápido cuando escuché lo que decía. Amarok no tenía derecho a hablar de lo que quería saber. Sí, alguien me había hecho un daño terrible, pero eso no le daba derecho a pensar que iba a cambiar mi pasado preocupándose por él. Amarok no era nadie. Amarok era sólo un hombre que pensaba que podía hablar de mí sólo porque era “especial”. Tenía que saber una cosita: era un puto desconocido al que conocí por error. Nada más.
—¿Sabes qué, Amarok