EL PUNTO DE VISTA DE AZRAEL
Perdí la cuenta de cuántas veces Amarok me había mirado por el retrovisor. Fingí no darme cuenta. No quería hacerlo. Ya era suficiente con que aquel hombre me hubiera secuestrado y me hubiera obligado a subir a su coche. Ahora debía actuar como si fuera mi salvador. ¡Venga ya! No era más que un estúpido bastardo que pensaba que podía gobernar la vida de todos. Soy su posesión. Sólo soy una persona que conoció un día y ahora dice que soy su... ¿prometida? Algo así.