Mundo ficciónIniciar sesiónEl detective Fernando Andrade había pasado la noche en casa de Teresa y se levantó temprano para prepararla el desayuno. Aunque no sabía dónde estaban las cosas, se las apañó para salir adelante con el empeño.
Teresa se levantó, fue a la cocina y le dio un abrazo por la espalda.
—Buenos días, vida. ¿Cómo te has levantado? —preguntó el detective.
—Buenos días, corazón. Para serte sincera estoy un poco nerviosa —respondió la directora.
—Seguro que todo sale bien.







