Capítulo 111. Lo hicimos.
El botón de "Enter" ya había sido pulsado. Ahora solo quedaba el silencio electrónico.
En el patio de la Rocca, el sol calentaba las piedras, pero el aire se sentía frío. Renzo no apartaba la vista de la pantalla de la tablet militar. Sus dedos tamborileaban sobre la mesa improvisada de madera. Tac-tac-tac. Estaba nervioso, aunque intentaba disimularlo con su sonrisa de siempre.
Massimo se quedó de pie detrás de él, con los brazos cruzados. Su sombra cubría la pantalla.
—¿Y bien? —preguntó Mass