Dante miraba las expresiones de inquietud dibujadas en el rostro de Sophie cada vez que preguntaba o comentaba algo que no recordara bien.
–Me han dicho que eres . . . ¿Es verdad?
Dante no podía apartar la vista de ella. Estaba preciosa, con el cabello algo despeinado cayéndole sobre los hombros, con esos increíbles ojos, mirándolo de un modo angelical.
Por alguna razón no parecía la misma. Claro que... era normal que estuviese distinta. Para empezar, estaba más delgada. Apenas si se percibí