—Theo —suplicó ella—. Haré lo que me pidas, pero, por favor, basta. Me quedaré, me quedaré, pero por favor, hazme el amor como es debido…
Y fue entonces cuando ella le arrebató algo. Lo vio en sus ojos cuando se levantó y la alzó para llevarla al dormitorio. Vio dolor y remordimiento por la táctica que había usado para conseguir su rendición. Luego lo vio comenzar una terrible batalla consigo mismo que temía que fuera a ganar.
Pero no la ganó. Y, extrañamente, su encuentro amoroso fue entonces