Había perdido su única oportunidad, lo vio, pues su maniobra cautelosa la alejó del ascensor. Esto la dejó sin más opción que adentrarse en el apartamento, pisando baldosas blancas brillantes con tacones finos que producían un leve golpeteo al caminar. Empezó a seguirla con la mirada, extendiendo la mano para pulsar el botón que enviaría el ascensor. Al verlo hacerlo, se dio cuenta de su error, sus labios se entreabrieron y comenzaron a temblar, y el pecho de él latió con fuerza, como si la per