32

Theo observó las expresiones fugaces en su rostro mientras leía el mensaje y se preguntó quién o qué le había provocado ese miedo. Con una leve sacudida, se dio cuenta de que no sabía nada de su vida personal. No tenía ni idea de su familia ni de sus amigos; no sabía si le gustaba la comida china o la italiana. Esta información, comprendió, podría ser útil para proyectar la imagen de una pareja enamorada.

Fue Sebastián quien habló primero cuando ella apartó el teléfono. —¿Algún problema con los
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP