Camille permaneció en silencio durante el trayecto al restaurante, pero Theo notó que estaba ansiosa por decir algo.
Se desabrochó el cinturón de seguridad y se giró hacia ella; la mujer era difícil de tratar. —Está bien, dilo de una vez.
—Hay algo que no has considerado —dijo ella, con expresión preocupada.
—Lo dudo. Su seguridad la irritaba.
—¿Por qué? ¿Porque siempre piensas en todo? Su presunción era realmente increíble.
—Parece que no en esta ocasión —dijo él, mirando sus suaves labios ros