No pareció ofenderse por su acusación. —¿Así que aceptas la situación y te marchas? ¿No quieres luchar por él?
—¿Y cómo sugieres que lo haga? —Su respuesta le hizo darse cuenta de hasta dónde había llegado la conversación, más allá de lo razonable—. Mira, puede que no tengas nada que hacer, pero creo que esta broma ha llegado demasiado lejos…
Deseando en silencio que captara la indirecta, Camille pensó que sus plegarias habían sido escuchadas cuando Theo se puso de pie.
Su alivio duró poco. É