“Sebastian se acaba de comprometer con una mujer preciosa. Tú quieres regodearte en la autocompasión y quizás mirar la foto que guardas en tu cartera.” El cinismo en su sonrisa se acentuó al verla dirigir la mirada hacia su bolso. “No, fue una suposición afortunada; no he estado revisando tu bolso.”
“No tengo fotos en mi cartera, ¿y eso es una broma?”
La broma, se dio cuenta, sintiéndose mal, era ella misma. ¿Lo sabía todo el mundo…? La idea de ser objeto de chismes, tal vez incluso de lástima,