Aun así, que Angela revelara que había alguna esperanza de que tuvieran un hijo juntos confirmó lo que él ya sabía. Que Angela tuviera un hijo biológico ya no era su prioridad en la vida. Sería maravilloso, sí. Pero no era lo único. Lo primero y más importante era pasar su vida con esa mujer profundamente herida, exasperantemente compleja, pero aun así maravillosa, que tenía delante.
—Por favor, no te enfades conmigo —susurró ella, con la mirada llena de desesperación—. Yo… tenía que asegurarme