Roger ingresó a la habitación, viendo a Taylor tendido en la camilla con la camisa arremangada y la vía del suero incrustada en su mano.
—¡S-Señor Croce! —pronunció sorprendido e intentó incorporarse—. ¿Qué hace aquí?
—¿Qué hago aquí? —dijo con ironía—. Yo te traje aquí, mocoso. ¿Tienes idea del mal momento que me has hecho pasar?
—Ah... —aunque Taylor no tenía idea de cómo había llegado al hospital, se imaginó cualquier cosa, pero no que lo había llevado su propio jefe—. L-Lo siento, señor C